La ‘señorial’ y ‘antigua’ Cajamarca

El municipio que está ubicado en el departamento del Tolima, desde sus inicios ha tenido vocación minera. Así lo demuestra un libro que habla acerca de su historia.


 

“Cajamarca desde 1913 ha venido marchando victorioso por un sendero de paz, de triunfo y de prosperidad. Situado en un lugar jamás soñado por el viajero o el turista cuando viene de Armenia o de Ibagué, durante dos horas, en los carros que transitan la monótona carretera, se ven a lado y lado de esta encumbrados riscos, montañas elevadas, cerros nublados, rocas escarpadas y profundos precipicios, hasta que se cansa el espíritu al contacto de tanto occidente topográfico”. Así empieza su ´Monografía de Cajamarca´. Arturo Valencia V., uno de los primeros escritores que habló sobre este municipio, colonizado por los antioqueños en xxx.

En ese entonces Colombia se encontraba en el proceso de la Colonización Antioqueña, uno de los momentos más importantes e influyentes a nivel cultural, económico y social.

En este periodo de la historia colombiana hubo un auge en la colonización de territorios que hasta entonces se encontraban deshabitados, principalmente en el sur de Antioquia y áreas geográficas que ahora corresponden a los departamentos de Caldas, Risaralda, Quindío, Tolima y Valle del Cauca.

Entre los primeros municipios que se fundaron como producto de la Colonización Antioqueña están Sonsón, Antioquia, en 1797, y Abejorral, Antioquia en 1808.

Colonización en el Tolima

Un grupo de antioqueños que ya había colonizado la región de Caldas, emprende en 1850 su camino hacia el departamento del Tolima. Durante el trayecto fundaron ciudades como Fresno (1856) y Líbano (1860). En 1886 estos colonizadores llegaron al territorio en el que hoy se ubica Cajamarca. Allí, los antioqueños desarrollaron actividades típicas de su región como la arriería.

Pero fue hasta el 27 de marzo de 1913, que el Obispo de Ibagué Ismael Perdomo Borrero fundó la nueva población, que en un principio se llamó San Miguel de Perdomo. En ese entonces, la cabecera municipal se ubicaba en lo que hoy en día es Anaime, el único corregimiento de la actual Cajamarca.

 

Cajamarca en lengua Quechua significa tierra fría”

Tres años después de la fundación del municipio, la Asamblea Departamental dio la orden de que la cabecera municipal se trasladara a un nuevo poblado, y que se cambiara el nombre de San Miguel de Perdomo a Cajamarca, que en lengua Quechua significa “tierra fría”.

En ese lugar, que ahora es Cajamarca, estaba ubicada la ciudad capital del Tolima, Ibagué. Quienes habitaban esa meseta, antes de que llegaran los antioqueños, “eran amigos de la minería: extraían de las arenas del Bermellón y el Anaime (los ríos que rodean el lugar) grandes cantidades de oro, las que fueron a formar parte de las hoy enormes y afamadas ´guacas´ de la vecina ‘Hoya del Quindío’”, cuenta Valencia en su libro.

 

Foto: Juliana Mateus

Cajamarca actualmente

A Cajamarca los años no le pasan. Sigue siendo esa ciudad “antigua” y “señorial”, que describió hace 84 años Arturo Valencia, con grandes haciendas de pastos artificiales que albergan una variedad de ganado de la mejor calidad. Sigue teniendo esos extensos cafetales, trigales y maizales que parecen no cansarse de abastecer plazas de mercado de Tolima, Caldas y hasta Cundinamarca.

Sin embargo, el municipio que por su rica producción agropecuaria se ha denominado la ‘despensa agrícola de Colombia’, mantiene sus “ricas y abundantes minas de oro, de aluvión y de filón” de las que escribió Valencia hace 84 años, anotando su exitosa explotación. Pero hoy esas minas son las que tienen a Cajamarca en una disputa que parece estar llegando a su punto final.

 

REDACCIÓN TINTA VERDE

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